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Por un lado, nos encontramos
con la entidad que regula y establece
cuales son las reglas, obligaciones y deberes
de las empresas respecto a la factura electrónica.
En el caso de España, es la Agencia
Tributaria quien desde el comienzo ha
establecido las pautas a seguir de acuerdo a las
directrices comunitarias europeas.
La legislación actual
que regula la facturación electrónica
está basada en varios documentos legales
como Directivas Europeas, Ordenes Ministeriales,
Reales Decretos y resoluciones de la Agencia Tributaria
(AEAT).
El valor tributario que posee
la factura implica de lleno a la AEAT en su
labor
regulatorio.
Por otro lado, se ha establecido
que para que una factura electrónica
tenga validez legal y fiscal debe ir firmada
con
un certificado homologado por la AEAT. Estos
certificados son emitidos por Autoridades de
Certificación.
Otro actor necesario, además de poseer
un certificado electrónico, es tener
un mecanismo o sistema de desmaterialización
de facturas que permita a raíz de ese
certificado realizar el proceso de firma electrónica
avanzada sobre el documento que representa
la factura.
Y finalmente están los dos actores más
importantes para que una factura tenga lógica
empresarial. Un emisor que genere la factura
a raíz de la venta o alquiler
de un producto o servicio y un receptor
que reciba dicha factura y que se prepare
para el pago por el producto o servicio prestado.
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